Valera de Abajo
Historia

Valera de Abajo está situada en las estribaciones occidentales del Sistema Ibérico en un paisaje de pequeñas alineaciones montañosas separadas por llanos y valles. Esta villa se alza a la misma entrada de un lugar realmente impresionante entre dos cortados que recibe el nombre de Hoces del Zahorra y del Gritos, siendo un emplazamiento que domina las comunicaciones con la Mancha.

Esta zona fue conquistada por Tiberio Sempronio Graco, allá por el año 179 antes de Cristo, pero su verdadero fundador fue Valerio Flaco, Pretor de la Celtiberia y así en el año 82 antes de Cristo, fue cuando nuestro pueblo tomó el nombre de Valera. Su nombre es enteramente latino, el cual fue ya mencionado por Ptolomeo y Plinio en tiempos de los romanos.

Ruinas romanas de Valeria

Su lugar estratégico fue siempre pieza clave en la defensa de la Hoz o Paso de Las Valeras. Todo esto fue destruido en la Guerra Civil de Amer-ben-Amrú y de Jusyf-el-Fheri, después se fundó nuevamente Valera por los habitantes que quedaron, haciéndolo después con Valera de Arriba en el mismo lugar que estuvo Valeria.

Romanos y Visigodos vivieron en este lugar pretendiendo dominar las alturas de las dos Valeras con objeto de controlar el paso de sus ejércitos e impedir el de sus enemigos. También se sufrió la dominación musulmana, siendo destruidas las Valeras en las sangrientas guerras.

Tuvo que ser el Rey Alfonso VIII quien ordenase la repoblación de esta zona entre 1157 y 1217, ya que la mayor parte de estas tierras fueron espacio fronterizo, hasta que tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212) quedó conjurado el peligro almohade, teniendo un enorme valor estratégico la defensa de la Hoz de Las Valeras, impidiendo el paso hacia Cuenca de posibles incursiones desde el Sur y Levante. Estas necesidades defensivas hicieron posible surgir un primitivo núcleo repoblador.

Al crear el Papa Lucio III la diócesis de Cuenca, ambas aldeas desaparecidas heredaban en 1182 el nombre de Valeria: Valeria de Suso, la de Arriba, y de Yuso, la de Abajo. Estas tierras se repoblaron con labradores cristianos que roturaron y cultivaron sus tierras, pues en 1189 se concede ya una heredad a un monje en la Vega de Valera. En 1194, el Rey Alfonso VIII concede a la Orden de Santiago los beneficios del Portazgo de Valera, especie de impuesto por permitir el paso de ganado por este lugar. En 1195 el mismo Rey otorga al Obispo Juan Yáñez las Décimas de Valera.

La ermitilla, antigua torre del palacioDurante siglos, nuestro pueblo estuvo ligado al Señorío de Albornoz, hasta que en 1403 pasó a los Mendoza al contraer matrimonio doña Beatriz de Albornoz con don Diego Hurtado de Mendoza, primer señor de Cañete. A mediados del siglo XV pasó a la familia de los Alarcón, de gran predominio en toda la zona ribereña del Júcar medio. Después esta familia se desgajó en dos ramas, la de los Marqueses de Valera y la de los Marqueses de Valverde.

Diego Fernández de Alarcón fue el primer Señor de Valera, título que después pasaría a Marquesado. A esta familia se le atribuye la implantación de la Fiesta de Moros y Cristianos allá por el año 1591, en recuerdo de los combates antiguos entre musulmanes y cristianos, cuya familia había vivido muy directamente, tanto durante la guerra de Granada como con los conflictos posteriores con los moriscos andaluces.

Al construir aquí el Palacio, los marqueses hicieron venir a expertos carpinteros para la confección de todas las puertas y ventanas de tan magno edificio. Parece ser que algunos de estos carpinteros decidieron quedarse aquí, implantando de esa manera tan simple el trabajo de la carpintería. Toda esta zona disponía entonces de alguna madera y les fue muy fácil hacer en este pueblo varios talleres, los cuales fueron proliferando hasta llegar a la actualidad. Después, al tener tan cerca la Serranía de Cuenca, compraban grandes cantidades de pinos que partían en medianas, almacenándolas junto a los talleres para que el agua y el sol las secase perfectamente. Así que a partir del último tercio del siglo XVI Valera se convirtió en un pueblo artesano en la construcción de puertas y ventanas.

Prueba de su creciente importancia fue la existencia en esta villa de dos conventos, uno fue el de los Carmelitas de San José, el cual lo fundó la Venerable Ana de San Agustín (compañera de Santa Teresa de Jesús) en el año 1600. Otro era el de los Franciscanos Descalzos, con una bonita portada renacentista.

La Iglesia parroquial estaba y está bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción, siendo la Patrona Nuestra Señora del Rosario.

En el año 1971 se llevó a cabo la unificación de Valera de Abajo con la localidad hermana de Valeria, formando un único municipio llamado Las Valeras.

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