Valera de Abajo

Fiestas del Niño

Valera
17 Enero

Los antecedentes de estas fiestas datan del siglo XVI, siendo primer Señor de Valera don Diego Fernández de Alarcón, a quien se le atribuye la implantación de las Fiestas de Moros y Cristianos allá por el año 1591, en recuerdo de los combates antiguos entre musulmanes y cristianos. 

Es a partir de 1872 cuando tenemos información escrita que dan fe de su reorganización, contenidas en los Reglamentos que las Compañías de Moros y Cristianos que están bajo el lema de “ Dulce nombre de Jesús” .  

Según los datos que he podido obtener, la compañía de Cristianos fue reconstruida en 1872, según el libro en el que registran los hermanos pertenecientes a dicha compañía entre otros datos interesantes (año de cumplimiento de cada hermano, renovación de General de la Compañía, etc).  

La compañía de Moros fue constituida en 1872, según el Reglamento de Reorganización de las compañías, esta hermandad también cuenta con un libro de registro de hermanos.  

Como dato relevante de estas fiestas cabe destacar que en 1925 se trajeron las Andas del Dulce Nombre de Jesús (en la fuente de donde se ha extraído este dato no nos especifica de donde las traen) actualmente las andas utilizadas son las mismas que las de nuestra patrona la Virgen del Rosario.  

Una de las características más “curiosas” de estas fiestas es que las mujeres no pueden participar, algo que es por tradición, ya que en los Reglamentos de las Compañías no viene reflejado nada al respecto, o al menos no recuerdo haberlo leído, aunque no sería justo decir que las mujeres de Valera no participan en las fiestas, ya que sin ellas , casi me atrevería a decir, que las fiestas no existirían al ser ellas quien se encargan de toda la preparación de las fiestas (hacen los trajes, trabajo tradicionalmente artesanal y de una laboriosidad importante, se encargan de preparar la casa para que esté listo el “reo”, etc), para que cuando los “soldados” lleguen a las casas se encuentren todo preparado para echar un buen reo. Todos los hombres pueden participar previa inscripción en cualquiera de las filas, haciendo un acto público en el que se “jura dar buen vino y buena colación” (mezcla de garbanzos, cañamones y caramelos), acto que lleva el nombre de “sentarse”, así, año tras año, el martes de las fiestas toda persona de sexo masculino que quiera “sentarse” pasará bajo la bandera de su compañía besándola tres veces como muestra de su devoción a esa compañía, a esa bandera y como no al Santo Niño, después de éste acto ya puede decir que está sentado a Moro o Cristiano y , cuando llegue su turno, le tocará “cumplir” con su juramento .  

Los Oficiales de que disponen las filas son: Capitán, Teniente Abanderado y Sargento, los cuales serán los encargados de cumplir con lo tradicionalmente establecido, en la actualidad, en la compañía de Cristianos se añadido un mando más, debido al mayor número de miembros en esta compañía.  

El Capitán es el encargado de dirigir las filas, siendo el bastón y la banda sus símbolos de mando, también será el encargado de administrar los gastos de la compañía y guardar el libro de registros y la maleta donde se guardan entre otras cosas, banderas, sables antiguos, bastones, bandas y otros artículos relacionados con las fiestas y que la mayoría de ellos han sido donados por vecinos del pueblo.

El Teniente Abanderado, es el encargado de llevar la bandera, entregarla cuando la van a correr, siendo él el primero en hacerlo,   y el encargado de recogerla cuando se termina.  

El Sargento, conocido como Pincho, el portador de dicho símbolo, que es un bastón alto, vestido de cintas de colores y terminado en un pompón de colores. En cada una de estas cintas suelen bordar sus iniciales los que cumplen bajo este bando, quedando el recuerdo permanente de todos los que, gustosamente, han sido “Pincho” en las fiestas.  

Además cabe destacar la presencia de otros mandos, el General, ataviado con una banda con los colores de la bandera nacional, el cristiano, y una de color rojo el moro, es el encargado de formar las filas y responsable de ellas, siendo el cargo mayor de las filas, éste a diferencia de los anteriores no suele cambiar anualmente, ya que el cargo es voluntario.  

Otro mando a destacar es el de General de Dichos, siendo el personaje más importante de estas fiestas en su día grande, en la procesión de dichos del domingo, siendo el encargado de llevar a cabo la encarnizada guerra verbal entre el General de Dichos de la otra compañía, este es elegido cada año por el Capitán entrante de las filas.  

El Cabo es otro mando de las compañías encargado de ayudar a mantener el orden en las filas, pudiendo para ello establecer sanciones económicas a quienes no cumplan con las normas. Otra figura de estas fiestas son los Mayordomos, cargo ocupado por los hermanos que ya han cumplido en años anteriores, encargados de limpiar la iglesia durante todo el año y vestir y limpiar al venerado Niño, aunque en realidad esta función la desempeñan las mujeres de éstos, es decir “las Mayordomas”.  

Piezas imprescindibles de estas fiestas son los instrumentos musicales, conocidos como “la pita y el tambor”, una dulzaina y un tambor, siendo los que abren las filas marcando el paso de éstas y los últimos que finalizan el festejo.  

Tal y como dijimos anteriormente, los trajes que utilizan los hermanos de las compañías son usados desde tiempos ancestrales y su elaboración es de forma artesanal, siendo realizada, normalmente, por las mujeres del municipio.  

Los Cristianos visten con pantalón negro, camisa blanca y jersey negro, cubiertos por una capa castellana del mismo color y en la cabeza un sombreo castellano adornado con un ramillete de flores en el lado izquierdo.  

Los Moros visten un atuendo más espectacular, colorido y ostentoso, formado por un pantalón bombacho rojo, medias blancas, camisa azul con un corazón bordado, y un chaleco adornado con multitud de lentejuelas, añadiendo una vistosa capa de color rojo, sobre su cabeza visten un turbante con múltiples adornos.  

El motivo de la diferencia de vestuarios se debe a que tradicionalmente se consideraba al pueblo “moro” una sociedad rica en oro y piedras preciosas, al que le gustaba la ostentosidad y presumir de sus riquezas, de ahí lo llamativo de sus trajes, mientras que el pueblo “cristiano” refleja a la sociedad más sobria y menos ostentosa de la época.  

Se dice que el tercer domingo de Enero comienzan las fiestas del Niño en Valera, aunque esta afirmación no es del todo cierta, ya que es el tercer sábado de Enero cuando empiezan en realidad con las denominadas “vísperas”, y como nota particular, diré que hoy escribiendo estas líneas, se me pone la piel de gallina , recordando como bajaban las filas, a la derecha los cristianos y la izquierda los moros, después de vísperas, encabezados por la pita y el tambor, la calle Amargura con todos sus miembros con una sonrisa en la boca, cantando y bailando, aunque siendo sinceros lo del cante y el baile llega después de los primeros reos de vino.  

Lo de celebrarse las fiestas en estas fechas es por su carácter religioso, pues durante estas fechas la iglesia celebraba un Santoral al Niño, y se vienen celebrando en estas fechas desde tiempos ancestrales, dejando solo de celebrarse durante la guerra civil española (1936-1940), siendo tal la devoción demostrada a el Santo Niño que se ha elegido como patrón   de Valera. 

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